45 años escapando
Durante décadas construyó una fortaleza para refugiarse. En las sombras manejó los hilos de una poderosa red de protección, y así, logró zafarse de las acusaciones en contra de él. Por abusar sexualmente de niños, por el secuestro y desaparición de presos políticos, por imposición de trabajos forzados, explotación y defraudación de aquellos colonos a quienes habría mantenido drogados trabajando como esclavos.
Parecía una figura imbatible, todopoderosa, el amo y señor de Colonia Dignidad. Amante de las películas de espías, a Schäfer le gustaba disfrazarse y esconderse, jugar a que su identidad no seria reconocida. Un buen ejemplo ocurrió en 1981, cuando un equipo de televisión entró a Colonia Dignidad.